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Si la naturaleza fuera un cuerpo
hecho hombre ambicioso
se desharía de todo alimento
para que el hambriento
se arrodillara, lloroso
pidiendo , suplicando unos trozos
de aquel alimento pisoteado
por aquel, que su risa, tronaría el universo.
Pero es terca y sigue pariendo,
para que el indigente la hurgue
y de su fruto alimente a los suyos,
aunque revienten bombas sobre su suelo,
aunque la mal pisen los ineptos,
y la azote el viento, su orgullo
es relucir y dar de su alimento
Es no dejar que la ambiciòn,
detenga el surgimiento de la belleza
el color de la floresta,
el verdor de las palmeras
y todo lo que alrededor
refleja un mundo de amor.
asà es nuestra naturaleza,
sin caprichos, de desnudar una flor,
por tal motivo urge protegerla.
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